
En el corazón del Catatumbo, el Pueblo Barí vuelve a levantar sus casas de pensamiento
- Con la inauguración del primer Soy Kaa en la comunidad de Patuina, el Gobierno Nacional y el Pueblo Barí marcan un nuevo paso en la recuperación de la memoria, la cultura y el gobierno propio en el territorio ancestral.
En el Catatumbo, donde el bosque habla, donde la palabra de los sabios y las sabias guía el camino y donde la memoria sigue viva en cada rincón del Ishtana ancestral, el Pueblo Barí volvió a abrir las puertas de sus casas de pensamiento.
La inauguración del primer Soy Kaa en la comunidad de Patuina no representa únicamente la entrega de una infraestructura. Es el renacer de un espacio sagrado donde se fortalece el gobierno propio, se transmiten los conocimientos ancestrales y se reafirma la relación espiritual que el Pueblo Barí mantiene con su territorio desde tiempos inmemoriales.
Este logro hace parte del proyecto "Soy Kaa – Bohíos Ancestrales", desarrollado mediante un convenio entre la Agencia de Renovación del Territorio (ART), el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Ñatubaiyibari, con una inversión cercana a 2.950 millones de pesos.
Inicialmente, el proyecto contemplaba la construcción de 13 bohíos. Sin embargo, durante su ejecución, las autoridades tradicionales decidieron no construir uno de ellos al considerar que implicaba una intervención con daño sobre un espacio del territorio ancestral. En respeto por esa decisión autónoma y por su cosmovisión, el proyecto continuará con la construcción de 12 bohíos, cuyos diseños fueron construidos participativamente junto al Pueblo Barí e incorporan criterios de sismorresistencia sin perder su profundo significado espiritual y cultural.
La puesta en marcha de este proyecto es también el resultado de cerca de cuatro años de trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional y el Pueblo Barí. A través del diálogo permanente, las mesas de concertación y la consolidación del Mecanismo Especial de Consulta Barí (MEC Barí), las autoridades tradicionales han participado en la construcción de una agenda de transformación basada en sus propias prioridades y en el respeto por su autonomía.
Ese proceso permitió pasar de no contar con proyectos estructurados para el Pueblo Barí a tener hoy 13 iniciativas en ejecución, construidas de manera conjunta para beneficiar a las comunidades de los resguardos Motilón Barí y Catalaura.
Además de los bohíos ancestrales, esta agenda incluye el financiamiento de caminos ancestrales y la estructuración de puentes peatonales y mulares sobre los ríos de Oro y Brandi; la implementación de 32 comunidades energéticas y la proyección de otras 43; la contratación del acueducto de Ikiakarora y planes integrales para la gestión de residuos sólidos; el fortalecimiento del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI), la construcción del Centro de Atención Primaria en Salud Intercultural de Brubucanina y el proyecto del puesto de salud de Carikachaboquira; así como iniciativas de educación propia, adecuación de ambientes educativos con enfoque étnico, fortalecimiento del cacao, granjas integrales y recuperación de semillas nativas y criollas.
Para el Gobierno Nacional, estos avances hacen parte de la implementación del Acuerdo Final de Paz y del compromiso con el reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos colectivos de derechos. Más allá de las inversiones, representan una forma distinta de construir Estado: escuchando, concertando y reconociendo que las comunidades son quienes orientan las transformaciones de su territorio.
Con el primer Soy Kaa ya inaugurado, el Catatumbo vuelve a levantar uno de los símbolos más importantes de la cultura Barí. Pero también consolida un proceso más amplio en el que la infraestructura, la salud, la educación, la producción, la energía y el ordenamiento territorial avanzan de la mano del fortalecimiento del gobierno propio. Porque cuando las decisiones se construyen con los pueblos indígenas, no solo se ejecutan proyectos: se protege la memoria, se fortalece la autonomía y se honra el compromiso con quienes han cuidado el Ishtana ancestral durante siglos.