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Actualidad

Chinulito transforma su historia con la entrega de una moderna institución educativa que fortalece la paz territorial

Director de la ART inaugurando el nuevo colegio
Montes de María
Colosó, Sucre
  • El gobierno nacional liderado por el presidente Gustavo Petro, a través de la Agencia de Renovación del Territorio y el Fondo Colombia en Paz en alianza con la Fundación de Plan entregan esta obra con una inversión de 17 mil millones de pesos. 
  • La nueva Institución Educativa Técnico Agropecuaria beneficiará a más de 1.200 estudiantes de Colosó, Toluviejo y San Onofre y representa una de las inversiones más importantes para la educación rural en los Montes de María.

La comunidad de Chinulito escribe un nuevo capítulo en su historia con la entrega de la nueva Institución Educativa Técnico Agropecuaria (IETA), una infraestructura moderna que fortalecerá el acceso a una educación de calidad para más de 1.200 estudiantes de los municipios de Colosó, Toluviejo y San Onofre.

Con una inversión superior a $17.550 millones, la obra cuenta con más de 4.200 metros cuadrados de infraestructura construida, distribuidos en aulas, áreas administrativas, laboratorio, comedor escolar, cocina, preescolar, espacios de urbanismo y un polideportivo de más de 1.100 metros cuadrados, ofreciendo ambientes dignos y adecuados para la formación integral de niñas, niños y jóvenes de los Montes de María.

Más que una infraestructura educativa, esta obra representa un símbolo de la implementación del Acuerdo Final de Paz y de las transformaciones que impulsan los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Es el resultado de iniciativas priorizadas por las propias comunidades que hoy se convierten en proyectos capaces de generar oportunidades, fortalecer la presencia institucional y contribuir al cierre de brechas históricas en los territorios más afectados por el conflicto armado.

"Hoy entregamos mucho más que una institución educativa. Entregamos un símbolo de esperanza, de resistencia y de la decisión de seguir construyendo paz en los Montes de María. Esta obra representa el esfuerzo de las comunidades que integran el sujeto de reparación colectiva de Chinulito, Cerros y Ceiba, y demuestra que, cuando el Estado y las comunidades trabajan de la mano, es posible transformar el dolor en oportunidades. Hoy Chinulito le demuestra al país que la lucha por la vida siempre será más fuerte que la violencia, la muerte y el odio", expresó Raúl Delgado, director de la Agencia de Renovación del Territorio.

La entrega adquiere un significado especial al realizarse en el marco de la conmemoración de los diez años del Acuerdo Final de Paz, en un momento en el que el país avanza en la actualización de los Planes de Acción para la Transformación Regional (PATR) y en la ampliación de la vigencia de los PDET hasta 2037. Chinulito refleja la esencia de esta política pública: una comunidad que transformó el dolor de la violencia en oportunidades para construir un mejor futuro.

La obra fue ejecutada mediante el Convenio 1291 de 2024, con una inversión total de $17.550 millones, de los cuales $12.285 millones fueron aportados por la Subcuenta ART-PDET y $5.265 millones por la Fundación PLAN, resultado de un modelo de articulación entre el Gobierno nacional, la cooperación internacional y las entidades territoriales.

Este proyecto también demuestra la importancia del trabajo conjunto entre la Agencia de Renovación del Territorio, la Fundación PLAN, la Gobernación de Sucre, la Alcaldía de Colosó y la comunidad, quienes unieron capacidades técnicas, financieras y sociales para hacer realidad una iniciativa priorizada por el territorio.

"Nuestra responsabilidad iba más allá de construir una gran infraestructura. Teníamos el compromiso de cumplirles a las víctimas del conflicto armado, aportar a la implementación del Acuerdo de Paz y demostrar que la paz no se construye únicamente con discursos, sino con hechos concretos que transforman la vida de las comunidades", expresó Ángela Anzola, presidenta de la Fundación PLAN.

Además de fortalecer la educación rural, la construcción de la institución dejó importantes capacidades instaladas en la comunidad. Durante su ejecución, el 26 % del personal contratado fueron mujeres, y se desarrollaron procesos permanentes de formación en seguridad y salud en el trabajo, gestión ambiental y mecanismos de participación ciudadana, fortaleciendo el control social y la apropiación comunitaria de la obra.

"Recuerdo haberle pedido al contratista que incluyera a más mujeres en esta obra, y así fue. Este colegio también tiene las manos de nuestras mujeres. Gracias a todas ustedes por demostrar que el talento, el compromiso y la capacidad de la mujer sucreña construyen el futuro de Sucre. Además de ayudar a levantar este colegio, también construyeron nuevas oportunidades para sus familias", afirmó Lucy García, gobernadora de Sucre.

La entrega de esta institución constituye, además, una medida de reparación colectiva para las comunidades de Chinulito, Cerro, Ceiba y Arenita, al contribuir al cumplimiento de su Plan Integral de Reparación Colectiva, fortalecer el tejido social y garantizar el derecho a la educación en un territorio profundamente afectado por el conflicto armado.

Hace 26 años, Chinulito fue escenario de una de las masacres que marcaron la historia de los Montes de María y provocaron el desplazamiento de cerca de 4.000 familias. Hoy, el territorio envía un mensaje distinto al país: donde antes hubo violencia, hoy existen oportunidades para aprender, permanecer en el territorio y construir paz desde la educación.

"Hace diez años llegué a vivir a Chinulito y desde entonces escuché hablar del sueño de construir este colegio. Hoy ese sueño es una realidad. Ahora nuestros hijos y los niños de las comunidades vecinas tendrán acceso a una educación de calidad sin tener que desplazarse largas distancias", manifestó María de los Ángeles Piñeres, trabajadora de la obra.

La nueva Institución Educativa Técnico Agropecuaria demuestra que la reparación colectiva y los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial son instrumentos complementarios para transformar los territorios. Mientras una reconstruye el tejido social y dignifica a las víctimas, la otra impulsa inversiones estratégicas que mejoran la calidad de vida y consolidan la paz desde las comunidades.

Con esta entrega, Chinulito se consolida como un referente de transformación territorial, demostrando que la participación comunitaria, la articulación institucional y el compromiso con la implementación del Acuerdo Final de Paz permiten convertir los sueños de las comunidades en oportunidades reales para las presentes y futuras generaciones.