
Mujeres rurales de Tierralta en Escuelas de Campo para impulsar seguridad alimentaria
En las apartadas veredas de Tierralta, el proyecto de Seguridad Alimentaria financiado por la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se empieza a consolidar con la puesta en marcha de las Escuelas de Campo (ECA's), pilar fundamental en el impacto transformador de las vidas de las mujeres rurales participantes.
El equipo de supervisión de la ART en su reciente visita a las veredas Santa Fe del Pirú, El Jobo, Tuis Tuis y Pueblo Nuevo, verificó que más allá de la transferencia de conocimientos, estos espacios se han convertido en motores de empoderamiento y fortalecimiento de habilidades esenciales en conservación de alimentos, manejo de fuentes de financiamiento autónomo y la reflexión sobre el crucial rol de las mujeres en la participación ciudadana de sus comunidades.
La coordinadora de la ART subregión del Sur de Córdoba, Ana María De la Puente Salgado, expresó su satisfacción con la masiva participación de las mujeres en las ECA's. “Con sus conocimientos se avanza en la implementación de unidades productivas enmarcadas en el principio de igualdad y el enfoque de género transversalizado en el Acuerdo de Paz, que las reconoce como sujetos de derechos a la propiedad de la tierra, proyectos productivos, opciones de financiamiento, infraestructura, servicios técnicos y formación, entre otros”, manifestó De la Puente Salgado.
En este proyecto, en el que la ART invierte alrededor de 3 mil 276 millones de pesos, participan 376 mujeres rurales, pertenecientes a seis organizaciones comunitarias del municipio de Tierralta. Con él se busca reducir la brecha de índice de pobreza multidimensional que desfavorece a las mujeres cabeza de hogar en este territorio PDET, aumentar su participación en las diferentes etapas de la producción agropecuaria y en la comercialización de alimentos, situación que fortalece su autonomía económica y la seguridad alimentaria de los hogares y comunidades de las que forman parte.
Con los conocimientos adquiridos las participantes están comprometidas a fortalecer el área de pan coger para alcanzar una producción diversificada de maíz, plátano, yuca, ají, frijol, berenjena, habichuela, papaya, pomelo y otros frutales y hortalizas propios de la región del Alto Sinú. Así mismo, sus esfuerzos están orientados a la cría de gallinas criollas ponedoras.